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Observatorio: un ejercicio necesario y urgente

Entrenando una mirada con sentido crítico en los futuros periodistas.

25 de Agosto de 2016 | 16:55 h

En 2015 la fundación Gustavo Mohme Llona y la universidad Antonio Ruiz de Montoya se aliaron con una visión común, la de generar un observatorio estudiantil de medios de comunicación masivos.
 
El observatorio surgió buscando ser una plataforma de monitoreo ciudadano, centrado inicialmente en el trabajo de algunos medios de comunicación en línea con miras a ampliar su espectro de vigilancia.
 
Para contrastar nuestra intuición con la realidad, realizamos focus groups con estudiantes de comunicaciones, de periodismo, y con jóvenes egresados que ya trabajan. De los resultados que más llamaron nuestra atención, uno de ellos fue la falta de sentido crítico que los jóvenes tienen sobre los contenidos que se difunden en los medios, y otro, lo difundido que está el consumo noticias vía redes sociales y medios web en esa generación, que viene abandonando masivamente las plataformas clásicas, como los diarios impresos y la televisión.
 
Por eso el primer foco de atención de nuestro observatorio serían los medios en su versión web. Luego se sumaría a la observación los programas periodísticos semanales de TV, que resultaron ser toda una revelación para los jóvenes, pues no tenían la costumbre de verlos.
 
Estos resultados reafirmaron nuestros objetivos. Buscamos generar un proceso de observación con sentido formativo para desarrollar el pensamiento crítico en los estudiantes que participen.
 
También queremos ser vasos comunicantes entre los estudiantes, los medios y los profesionales del periodismo, promoviendo la participación de usuarios externos en el observatorio: foros, reporteros ciudadanos, analistas y expertos, etc. Apuntamos propiciar una relación de diálogo con los medios monitoreados, y esperamos que el observatorio sea una herramienta ciudadana de monitoreo de medios para poner de relieve la cuestión ética en la praxis cotidiana de los medios. 

Una iniciativa necesaria y urgente

En la última década hemos atendido a la etapa final de la corporativización del contenido periodístico. La noticia, convertida en mercancía, se oferta cada día a un público que toma sus decisiones de compra o consumo lejos de una reflexión crítica sobre los contenidos que se le presentan.
 
Los medios masivos, en su mayoría, tienen un modelo de gestión empresarial, y han centrado cada vez más sus objetivos en la rentabilidad, fijándose más en los índices de venta y de rating, que en la calidad de sus contenidos. El público parece no comprender las implicancias de esto: la naturalización en esta forma de concebir a los medios invisibiliza su rol como actor social, como agente formador de la opinión pública.
 
En estos tiempos de comunicación de masas y culturas mediáticas, la agenda mediática determina en gran medida la agenda pública, no solo en sus temáticas, sino en cómo estas son presentadas a la ciudadanía y qué reflexiones o debates se disparan desde allí. Pero en este contexto, el concepto de “responsabilidad social de medio” ha terminado de diluirse, y hoy es hasta cuestionado por las  empresas de comunicación que dirigen los medios periodísticos.  
 
De esta manera terminan por evadirse los cambios estructurales que se tendrían que hacer en los procesos de tomas de decisión sobre qué cubrir y cómo hacerlo. Cambios que, se cree, afectarían los objetivos de rentabilidad de los medios.
 
En el Perú, más allá del mundo académico, no hay espacios de reflexión en torno a los medios y su ejercicio. No existe, en la actualidad, una entidad ciudadana de vigilancia de la calidad y seriedad de lo que ofrecen, y con capacidad de incidencia real sobre los medios masivos de comunicación.
 
Esto puede deberse, en parte a que este modelo mediático está ya enraizado en nuestra cultura a escala global (lleva ya más de cien años), pero también a la decidida defensa que los medios mismos hacen sobre el poder que han ganado, usando precisamente toda su maquinaria de difusión. Cualquier visión crítica sobre la calidad o enfoque de su producción es denunciada como un atentado contra la libertad de expresión, dejando totalmente fuera de discusión el derecho a la comunicación de los ciudadanos.
 
A pesar de haber un consenso generalizado sobre la pobre calidad de los contenidos de los medios, llamados “medios basura”, el sistema actual sólo plantea la autorregulación como alternativa, práctica que, sabemos, no funciona.
 
Es necesario entonces, iniciar un proceso de largo aliento, recuperando nociones básicas sobre la deontología del oficio periodístico, y desarrollando en las nuevas generaciones una mirada crítica a los contenidos que consumen (y que luego generarán).
 
Esperamos que la práctica de monitoreo y análisis propuesta por el observatorio logre iniciar un proceso de reflexión sobre la necesidad de que exista un mecanismo ciudadano de fiscalización ante el actual uso de las plataformas mediáticas, que no asumen el rol que la realidad les confiere.

Comenzando a hacer camino

La experiencia piloto del observatorio se dio en el marco de dos cursos de la universidad Antonio Ruiz de Montoya, Periodismo y Desarrollo Humano del profesor Paul Maquet, y Teoría Política de la profesora Virna Valdivia. En el primero, los estudiantes se organizaron en cuatro grupos para monitorear los contenidos de las ediciones web de La República, Exitosa, El Comercio y La Mula. Estos cuatro medios representan la variedad en la oferta informativa, según el espectro de tendencias políticas existentes en nuestro medio, y según los diversos sectores socioeconómicos del público consumidor de noticias.
 
En el segundo, los estudiantes asumieron por parejas el análisis de los programas Sin Medias Tintas Día D, Panorama, Cuarto Poder, y Reporte Semanal, Punto Final y En Agenda, que son sintonizados por millones de personas cada semana.
 
La visión a largo plazo del observatorio estudiantil de medios, es ampliar su espectro de observación a más medios y más plataformas, sumando a estudiantes de otras universidades y escuelas de comunicación.
 
En cada curso se reflexionó, primero, en torno a todo lo que el observatorio podría monitorear, desde temas coyunturales, como las elecciones, o ejes permanentes de observación, como la discriminación en cualquiera de sus formas, la cultura de violencia, la calidad en los contenidos, etc. Para esta primera experiencia piloto, definimos que el eje temático serán las elecciones generales, que entraban en la fase de segunda vuelta. Luego se organizó el contenido observable en tres grandes campos:
 
1. Contenidos generados por cada medio: Analizamos la precisión y calidad en la fundamentación de la información, la profundización en los temas, si es que presentan contexto y antecedentes, cuáles son las características de la cobertura a los actores (frecuencia, mención positiva o negativa), el uso del lenguaje: inclusivo o discriminador / tendencioso o que manipula opinión / si expresa opinión entre líneas, si se presenta transparentemente; o si hay fijaciones: noticias que ya pasaron su evolución natural pero sigue siendo explotadas más allá de criterios periodísticos.
 
2. Redes Sociales: Monitoreo de contenido de las páginas de facebook y twitter de los medios, análisis de los mecanismos de priorización de contenidos, las formas que encuentran los medios para darle relevancia a los temas: streaming, circulación y rebote de visuales (fotos, videos, gifs, memes), entendiendo que suelen dirigirse a un público específico, los jóvenes. Seguimiento a la evolución de las noticias a través de los hashtags y trends generados desde los medios.
 
3. Interactividad entre el medio y su audiencia: Orientación al público relacionada con el tema de la nota; valorización de opinión del público, desde la visibilización selectiva de las reacciones y comentarios de los internautas. Capacidad de reacción al feedback de la audiencia: rectificaciones, correcciones (edición o incorporación de información, cambio en los posteos por autocensura, o posible cambio en la línea editorial de la nota).

Manos a la obra!

Para el análisis cuantitativo se desarrollaron fichas de observación y se establecieron las categorías de observación. Se planteó un calendario de entre 8 a 10 sesiones de trabajo, en las clases semanales, en donde se analizó la información recabada durante la semana, y se discutió los temas de actualidad mediática. Además, cada alumno asumió una arista del tema principal, para escribir un artículo interpretativo.
 
También se contó con la asesoría de colaboradores externos, como los analistas Sandro Macassi, Santiago Pedraglio, Hernán Chaparro y la reportera web Jaisa Amaro, de La República. Cada uno visitó a los alumnos en las clases para darles mayores alcances de cómo observar y analizar la cobertura mediática.
 
Luego de una semana de prueba de las fichas de observación, se inició el trabajo cotidiano de monitoreo al mismo tiempo que empezaba la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales peruanas. El ejercicio se cerró al finalizar la campaña de los candidatos.
 
Por otro lado, para el monitoreo de los programas de TV, se desarrollaron también protocolos de observación que promovieran un análisis cualitativo de esos contenidos. Cada semana, los alumnos llegarían a la clase con su libro de códigos llenado, a compartir con sus compañeros sus resultados. También se desarrollaron artículos interpretativos que han contribuido al informe final que hoy presentamos.

Mirando al futuro

Este primer proceso nos ha dejado aprendizajes y lecciones para seguir mejorando y perfeccionando el observatorio estudiantil de medios de comunicación. Se han planteado modificaciones a las herramientas de monitoreo para ser más precisos cada vez, se integrará la práctica de observación al silabus oficial de los cursos con los que se ha trabajado, y se diseñará un curso electivo para dedicarlo exclusivamente al observatorio.
 
El siguiente paso será volcar todo este contenido generado a un blog, para que quede como material de consulta a futuro. El blog podrá convertirse poco a poco, no solo en la plataforma de publicación de los resultados de cada periodo de observación, sino en un referente de reflexión crítica sobre los contenidos mediáticos periodísticos.
 
Pensando a mediano plazo se buscará generar alianzas con otras universidades y escuelas de comunicación, para ampliar el espectro de medios y programación observada. La intención es involucrar así a una mayor diversidad de futuros comunicadores y periodistas en este interesante ejercicio formativo.
 
La participación de profesionales invitados y colaboradores externos fue muy positiva y enriquecedora, por lo que se seguirá buscando contar con sus charlas en la clases, pero además se les convocará para que escriban sobre los distintos temas que se observarán, para publicarlos en el blog.
 
Finalmente, es también una tarea pendiente el convocar a mesas de diálogo entre los miembros del observatorio (y expertos invitados) y los medios observados, para lograr ser un puente, un canal para el diálogo entre los medios de comunicación y la sociedad civil. Para que los productores de contenidos puedan tener una retroalimentación que vaya mucho más allá de los índices de venta, lectoría o rating; esperando que sea tomada en cuenta, para mejorar de manera conjunta la calidad de los contenidos que estos emiten y que todos necesitamos para ser ciudadanos plenos en la sociedad del conocimiento y la información.