«Largo aliento»: experiencias sobre escribir un libro de fondistas peruanos

Escribir una crónica es parecido a correr una maratón. Al menos, así lo entendieron los periodistas Renzo Gómez y Kike La Hoz cuando editaron el libro “Largo aliento”, que lleva por nombre la capacidad de los fondistas para resistir grandes tramos de recorrido. Luego de ocho meses de trabajo de archivo, de gastar suelas de zapatos, entrevistar a los personajes, hacer y rehacer textos, la obra llegó a la meta final con el resultado de diez historias sobre deportistas formados en las pistas atléticas de Huancayo.

“Largo aliento” agrupa los trabajos colectivos de 17 periodistas, entre estudiantes, reporteros y fotógrafos en su mayoría huancaínos, que bajo el cuidado de Gómez y La Hoz en la narración y de Jorge Valdez en la fotografía, pudieron retratar una ciudad “que se ha convertido en una especie de incubadora de corredores” y a sus protagonistas.

Kimberly García. Foto: Kattya Lázaro

Punto de partida

Todo proyecto tiene un punto de partida. Inició en diciembre del 2018 cuando Renzo Gómez y Kike La Hoz, de la mano con la Universidad Continental, organizaron un taller sobre crónica periodística, que finalmente les permitió identificar a los talentos que podrían componer el libro.

La Hoz cuenta que la idea de realizar “Largo aliento” estuvo antes de la capacitación que se dio en Huancayo. Era la excusa perfecta para poder contar historias a partir del deporte. Y qué mejor que el fondismo, una disciplina que genera más logros que el fútbol. Ellos tenían previsto que en esencia el libro debía ser escrito por periodistas de Junín. “No iba a ser hecho por Renzo ni por mí”, dijo.

En el arranque encontraron periodistas experimentados en el oficio de reportear y redactar como Edvan Ríos, Saúl Gutiérrez, Jhovana Mendoza, Ana Matías, Analucía Ramón, Daniel Mitma y Karen Oba. También, sumaron a jóvenes y entusiastas cronistas que tenían el interés de escribir y tomar fotografías. 

Ines Melchor. Foto: Bruno Cruzado

“Era necesario sumar manos, ojos y pies para caminar por las calles de toda la región y contar esas experiencias”, expresó Kike La Hoz.

El recorrido

Luego del taller, el grupo empezó a definir los temas. Propuestas y contrapropuestas dio como resultado la selección de los personajes que iban a ser retratados en el libro. El siguiente trote era explorar sobre la vida del atleta. Entonces, los cronistas rebuscaron en los archivos de las hemerotecas y repositorios en internet datos o hechos relevantes relacionados a los deportistas.   

“La primera etapa fue encontrar los tesoros, saberlo todo de un personaje. Fue mucho trabajo de archivo: acudir a las hemerotecas, revisar la web, buscar hasta a la entrevista más recóndita. Eso te va a servir encontrar mayores caminos, mayores pistas para poder enfrentar a tu personaje”, recordó Renzo Gómez.

Después ingresaron al círculo cercano de los fondistas. El periodista Edvan Ríos, por ejemplo, conversó con el primer entrenador de Inés Melchor para reconstruir sus primeros pasos en la pista atlética. En cambio, Daniel Mitma no tuvo la misma suerte cuando quiso adentrarse en el entorno de Gladys Tejeda. Fue recibido por su madre y su hermano, pero después de varios intentos. Es difícil ganarse la confianza de las personas, diría Renzo Gómez sobre esta parte de la reportería.

La resistencia y la maniobra de los periodistas se manifestó cuando abordaron a los personajes de las historias. Kike La Hoz comenta que era ideal que el cronista estuviera todo el tiempo con el fondista para captar escenas que pudieran hablar de su personalidad. La historia de Efraín Sotacuro se escribió luego de cinco entrevistas que realizaron Jesús Rodríguez y Renzo Gómez.

Lo mismo sucedió con el perfil de Cristhian Pacheco. La Hoz lo visitó en Huancayo y lo acompañó cuando vino a Lima luego de los Panamericanos. “Fuimos a Miraflores para hacer este recorrido que él hizo mientras la gente lo aclamaba. En la visita, vimos a la gente apurada yendo a su trabajo un martes en la mañana y él pasando desapercibido por la calle”, contó.

Sin embargo, retratar a Gladys Tejeda fue distinto. Gómez lo califica como un trabajo perseverante, pero por momentos desgastantes. Comenta que Tejeda huía de las preguntas de Mitma. Siempre respondía que se encontraba ocupada. No se dejaba atrapar. La historia “era la persecución a una atleta”, dijo.

Presentación. Foto: KattyaLazaro

El último tramo

Los últimos esfuerzos se centraron en la redacción de las historias y la edición de las  mismas. El trabajo tomó tres meses para pulir los textos: leer, releer, estructurar, reestructurar y corregir. Las revisiones se realizaron a distancia, desde Lima. Renzo Gómez confiesa que hubo dificultades que los llevó a viajar a Huancayo para apoyarlos.

“Nosotros estamos en un proceso de ensayo y error. No hay escuelas para editores. Son como una extraña rara avis. En base a nuestro ejercicio profesional y nuestra mediana experiencia que tenemos, trabajamos con mucha rigurosidad, pasión y, de forma intuitiva, como un editor, que es una pieza importante del periodismo. Un editor no es corrector de estilo, sino siembra idea y las pule”, reflexionó sobre su papel en la edición de “Largo aliento”, que fue presentado en Huancayo.

Para los autores, “Largo aliento” es la síntesis no tan solo de lo que significa el fondismo como disciplina, sino también la lucha de los atletas ante la adversidad. “Es una batalla de largo aliento”, comentó La Hoz. Asimismo, simboliza la práctica periodística que es casi la de un maratonista. “Es seguir, insistir”, consideró. “El nombre, un argot deportivo, cayó por su propio peso al libro”.