César Lévano: “Siempre he tratado de hacer bien las cosas, con amor al trabajo y con responsabilidad social”

Pasada la euforia de la premiación, encontramos a don César Lévano en la tranquilidad de su hogar: flanqueado de muchos libros, con el televisor sintonizado en un canal de noticias, con las ediciones impresas de los diarios sobre el escritorio y presto a responder nuestras preguntas, con asombrosa lucidez y chispazos de ironía y humor.

¿Cuál fue su motivación para hacerse periodista?

Yo era un muchacho pobre y huérfano, pero me gustaba leer y escribir. Un amigo me propuso trabajo como corrector de pruebas en un vespertino: “La Noche”. Como vi que a la redacción llegaban invitaciones para el teatro, los conciertos, y nadie las aprovechaba, le propuse al dueño que me dejara usarlas. A cambio, yo haría un comentario. Fue así que me metí al periodismo por la ventana y fui desarrollándome en él por interés social y cultural. Yo no he podido nunca separa el periodismo del afán cultural. Me parece imposible hacer buen periodismo sin tener un mínimo de cultura.

¿Cree Ud. que esa vocación por la cultura que Ud. tenía es compartida por los periodistas  de hoy?

Hay una lejanía imperdonable ahora. Hay periodistas que no han leído un libro en años. Leer y enriquecerse culturalmente es fundamental para un periodista, por el manejo del idioma, la riqueza verbal, el sentido de la belleza. Hace años, un reportero informaba que en una esquina había un “tumulto” de basura… ¿Un tumulto? Seguro quiso decir un “cúmulo”. Eso es falta de lectura. No saben el sentido de las palabras. No les interesa.

 También hace falta rigor para averiguar si el dato es correcto o no…

Son variantes de lo mismo. Hace muchos años, la Federación de Periodistas del Perú aprobó un lema: “Libertad para la verdad, responsabilidad en la expresión y decorosa condición económica para el periodista”. Libertad no para decir mentiras, sino para la verdad; responsabilidad de la expresión significa que hay que saber qué se dice y por qué se dice, y la economía…ahora los periodistas están muy mal pagados; la mayoría… pero se lo merecen (risas).

¿En qué medida el periodismo lo ha enriquecido?

Ha sido mi vida. A partir del periodismo me hice amigo de grandes de la cultura, como Arguedas, Ciro Alegría, Julio Ramón Ribeyro, Juan Gonzalo Rose, Alejandro Romualde Valle. Mi afinidad con la cultura se enriqueció con el periodismo.

¿Qué cree que buscan hoy los periodistas a través de su trabajo?

Ganarse el pan. Nada más. En estos tiempos de medios electrónicos, ya no se lee ni se investiga; se copia. No en todos los casos, por supuesto. Un periodista joven me dijo una vez: “para lo que pagan, para qué me voy a esforzar”, y yo dentro de mí pensé: “para lo que haces, para qué te van a pagar”. (Risas) Son gente que entra y sale del periodismo. No es tan fácil. Yo tengo un documento en el que el directorio de La República me comunica un aumento de sueldo, sin que yo lo hubiera pedido, por mi buen rendimiento. Siempre he tratado de hacer bien las cosas, con amor al trabajo y con responsabilidad social.

¿El ejercicio del periodismo es compatible con la velocidad?

No es recomendable. No todo es primicia. El gran periodista Egon Erwin Kisch, cuando recién empezaba en el periodismo, cubrió un incendio en Viena. Todo el mundo dio cuenta de las dimensiones pavorosas del incendio, los heridos, las pérdidas. Kisch entrevistó a los mendigos que se habían agolpado en torno al edificio, para recibir calor, porque era un invierno terrible y ellos no tenían casa. Para ellos el incendio fue beneficioso, pero eso no lo vio nadie más. Lo que le dijeron los mendigos fue terrible y hermoso al mismo tiempo. El valor humano siempre puede llegar más allá que la primicia.

¿Cuál ha sido el logro más grande que Ud. ha tenido a través de su trabajo periodístico?

La lucha por la nacionalización del petróleo. Yo inicié la campaña.

¿Nunca le interesó incursionar en la política?

He militado en el PC- Unidad, he sido candidato en una época, pero nunca me ocupé de hacer campaña. No me gusta. Yo tengo un lema: “prefiero ser bien dirigido a ser un mal dirigente”.

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